Ancla, dice Wikipedia, es “un instrumento náutico que permite a un barco fijar su posición en el mar sin tener que preocuparse de la corriente”. Este pequeño espacio como lugar para dejar de navegar por unos segundos, para retomar luego la dirección contraria a la corriente, como corresponde.
Algunos se acordarán, tal vez, de aquel gran emprendimiento de Rodolfo Walsh: la Agencia de Noticias Clandestina. Lejos estoy de querer emularlo, aunque me gustaría tener un poco de su valentía. En todo caso, y por lo mucho que lo admiro, este es mi pequeñísimo homenaje (junto con la tesina que algún día espero empezar y, luego, terminar).
Tal vez esperen que les cuente cuál va a ser el rumbo que va a seguir este proyecto, pero quizás es mejor que no siga caminos predeterminados, solo con el objeto de darle espontaneidad, de quitarle rigidez.
Quedan ustedes bienvenidos a “El ancla”, espacio creado por mi para compartir con ustedes, por lo tanto, nuestro. Los invito a dejar comentarios, sugerencias, retos y alabanzas; a expresar disconformidades, aburrimientos, enojos, satisfacciones.
“Quien entabla un diálogo considera al interlocutor como una persona con la que merece la pena entenderse para intentar satisfacer intereses universalizables”, leí en un texto de Adela Cortina hace algunos días. Yo deseo entablar un diálogo con ustedes a través de este rinconcito en la web.
Para empezar, quiero compartir con ustedes algo que llamó mucho mi atención aunque, a esta altura, ya no debería. El pasado sábado, la Revista Noticias ofreció en tapa una nota sobre la Presidenta Cristina y sus peculiares horarios de trabajo. En tono de denuncia, manifestó que de sus 60 días de mandato, Cristina trabajo solo 34 (y descansó 26). Claro que, a diferencia de la gran mayoría trabajadora, su jornada de trabajo en estos días empieza alrededor de las 16 horas y no dura más de 5 horas. Hasta aquí, la indignación propia del caso y cada uno sabrá que pensar. Lo que yo quiero es mostrarles algo que encontré el domingo en Clarín. Aquí también se ocupan de los horarios de trabajo de nuestra flamante presidenta pero para aclarar que ella prefiere trabajar en la Residencia de Olivos. Extraña coincidencia. Esta nota sale un día después que la nota de la Revista Noticias y, aunque no la nombra, es una clara réplica. Nada nuevo: el inmenso poderío de Clarín, puesto al servicio del mandatario de turno.
Los invito a leer ambas notas y a estar más atentos en el momento de elegir cómo informarse. Lejos estoy de ponderar a la revista ni de crucificar a “Clarín”. Como digo siempre, con los medios lamentablemente no está clara la distinción entre “buenos” y “malos”, "ángeles y demonios". Esto no implica dejar de informarnos sino, al contrario, empezar a pensar cómo nos informamos.
A los que les interese, le ofrezco la nota completa de la Revista Noticias. De todas maneras, les dejé los links para leer los artículos.
Espero sus comentarios.
Algunos se acordarán, tal vez, de aquel gran emprendimiento de Rodolfo Walsh: la Agencia de Noticias Clandestina. Lejos estoy de querer emularlo, aunque me gustaría tener un poco de su valentía. En todo caso, y por lo mucho que lo admiro, este es mi pequeñísimo homenaje (junto con la tesina que algún día espero empezar y, luego, terminar).
Tal vez esperen que les cuente cuál va a ser el rumbo que va a seguir este proyecto, pero quizás es mejor que no siga caminos predeterminados, solo con el objeto de darle espontaneidad, de quitarle rigidez.
Quedan ustedes bienvenidos a “El ancla”, espacio creado por mi para compartir con ustedes, por lo tanto, nuestro. Los invito a dejar comentarios, sugerencias, retos y alabanzas; a expresar disconformidades, aburrimientos, enojos, satisfacciones.
“Quien entabla un diálogo considera al interlocutor como una persona con la que merece la pena entenderse para intentar satisfacer intereses universalizables”, leí en un texto de Adela Cortina hace algunos días. Yo deseo entablar un diálogo con ustedes a través de este rinconcito en la web.
Para empezar, quiero compartir con ustedes algo que llamó mucho mi atención aunque, a esta altura, ya no debería. El pasado sábado, la Revista Noticias ofreció en tapa una nota sobre la Presidenta Cristina y sus peculiares horarios de trabajo. En tono de denuncia, manifestó que de sus 60 días de mandato, Cristina trabajo solo 34 (y descansó 26). Claro que, a diferencia de la gran mayoría trabajadora, su jornada de trabajo en estos días empieza alrededor de las 16 horas y no dura más de 5 horas. Hasta aquí, la indignación propia del caso y cada uno sabrá que pensar. Lo que yo quiero es mostrarles algo que encontré el domingo en Clarín. Aquí también se ocupan de los horarios de trabajo de nuestra flamante presidenta pero para aclarar que ella prefiere trabajar en la Residencia de Olivos. Extraña coincidencia. Esta nota sale un día después que la nota de la Revista Noticias y, aunque no la nombra, es una clara réplica. Nada nuevo: el inmenso poderío de Clarín, puesto al servicio del mandatario de turno.
Los invito a leer ambas notas y a estar más atentos en el momento de elegir cómo informarse. Lejos estoy de ponderar a la revista ni de crucificar a “Clarín”. Como digo siempre, con los medios lamentablemente no está clara la distinción entre “buenos” y “malos”, "ángeles y demonios". Esto no implica dejar de informarnos sino, al contrario, empezar a pensar cómo nos informamos.
A los que les interese, le ofrezco la nota completa de la Revista Noticias. De todas maneras, les dejé los links para leer los artículos.
Espero sus comentarios.
