Mostrando entradas con la etiqueta Ficciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ficciones. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de julio de 2008

Estados

Por momentos tu soberbia se vuelve inmanejable y destruye a la mayor de las buenas intenciones. Y todo el castillo de cartas en el suelo y nadie que se esfuerce en levantarlas.

A mí me queda la angustia, a vos la indiferencia. No está bueno acostumbrarse a esto, lo entendí hace tiempo pero no logro revertirlo.


La bomba de tiempo a punto de explotarnos en la cara. Y no hacemos nada. Yo porque te quiero y vos porque no querés.

jueves, 26 de junio de 2008

Palabras...


Las palabras tienen el maravilloso don de acercar y alejar… para siempre. Unas simples palabras corrieron el eje de nuestra relación a límites impensados. ¿Relación? Esa ya es una palabra fuerte de esas que marcan terreno e imponen límites.


La tuya y la mía era una de esas relaciones sin principios ni fin; ni puntos medios. Era. La dejamos ser desde ese primer día que una flor decidió acercarnos. Y la reavivamos cada vez que quisimos y le impedimos crecer en más oportunidades.


Y aún así te quiero, o no. ¿Querer? Los sentimientos son palabras que encierran demasiado. Son de esos espacios en blanco de los que solo está establecido el nombre. Nadie sabe cómo es querer o cómo es amar. Se quiere, y se ama. O se odia. Con distintas intensidades.


Y donde estamos vos y yo? En algún punto que alguien se atrevió a nombrar por nosotros pero al que nosotros preferimos ignorar.

Vos, yo y las circunstancias.

miércoles, 25 de junio de 2008

Miradas

Ella lo miraba expectante.



Él escondía la mirada distante tras un mechón de pelos.


Él no la miraba, él hablaba de cualquier cosa.


Ella en los gestos creía adivinar que él la quería.


Ilusiones.

miércoles, 11 de junio de 2008

Refugio


“Pero a qué estás jugando?”, le preguntó insistentemente. Él no quiso contestar, él no quiso jugar con ella. Ella se fue, llorando a contarle a la mamá.


Ahora, veintitantos años después, volvió a preguntarle a un hombre a qué estaba jugando. Otra vez el silencio. Solo que esta vez, no había mamá adonde correr.

miércoles, 4 de junio de 2008

Amor 2.0



Él a veces se quebraba cuando ella le hablaba. Es que ella era transparente y a él eso le encantaba. A veces el calorcito de sus palabras atravesaba la pantalla, y él sentía las manos de ella, que tanto le gustaban, abrazándolo. Pero se resistía, se escudaba tras frases hirientes: se defendía y atacaba.


Él jugaba a hacerse el superado; ella jugaba a superarlo, pero no por orgullo sino porque el instinto de supervivencia se lo ordenaba. Ella le dijo que lo quería, él no dijo nada. Apagó el monitor y se fue, con sus palabras acariciándole el alma.

jueves, 29 de mayo de 2008

En la próxima vida


En la próxima vida quisiera encontrarte y jugar a conocerte sin culpas. Quisiera acercarme y trabajar tanto en vos, como si fueras arcilla blanda bajo mis manos. Me gustaría lograr abrirte y examinarte como una compleja maquinaria que se descubre, por fin, ante mí.

Quitarte el manto de misterio con las manos, abrazarte los miedos, curarte las tristezas, besarte los defectos. Me gustaría quererte y darte la oportunidad de quererme. Me gustaría que la supieras aprovechar.

Jugar a enamorarnos, no sentirnos mal por pedir abrazos, que no nos abatan las causas perdidas. Tener tiempo para quererte, mucho.

Pediría que entre vos y yo no hubiera palabras dañinas. Que no existieran las idas y vueltas, que elijamos siempre caminar para el mismo lado. Quisiera que me vieras como soy, quisiera que me valoraras así. Que tus palabras fueran ciertas, que mis sentimientos, sinceros.

Quedarme horas abrazando tus dudas hasta disiparlas. Perderme en tu risa, y reencontrarnos en un beso. Tomarnos las manos y alejarnos.

Compartirnos, amarnos, elegirnos, aprovecharnos.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Tarde

“¿Y ahora qué?” Ella lo mira expectante, los ojos bien abiertos, las pestañas bien arqueadas. Esas que tanto le gustan a él, esas que se cierran escondiendo las lágrimas, justo a tiempo.

Él se aleja, busca la protección de la distancia, pero no la encuentra. Mira por la ventana hacia la nada, hacia una ciudad más gris que nunca, que se hace indistinguible del cielo nublado. Siempre le gustó Buenos Aires así, triste como es, con alma de tango. Con todos bailando a su ritmo, indiferentes, pero atentos. Era inevitable a veces sentirse solo entre la gente, pero no le disgustaba; al fin y al cabo eran todos extraños.

Sin embargo, adentro de la habitación, los dos se sentían solos, casi como dos extraños conocidos. Y eso les molestaba, les dolía; la soledad se les clavaba en el pecho. Ella hacía círculos con el pie en la alfombra, mientras buscaba con las manos taparse una desnudez que era extrema, de cuerpo y alma. Él volvió la vista hacia ella y por fin dijo: “Y ahora es tarde”.

Es tarde. La habitación parecía retener las palabras y repetirlas vez tras vez; ella intentaba comprender. Sintió que el reloj se aceleraba, sus agujas giraban de prisa, haciendo que de golpe fuera tarde; el sol que se escabullía por entre las nubes se escondió de golpe, de manera tan brusca que tan solo en segundos todo fue oscuridad. Eso era ser tarde. Se sintió vacía, sintió envejecer el alma, se había hecho tarde.

Él terminó de vestirse. La miró, intentó inventar excusas. No pudo, no quiso, vaya a saber qué pasó. Y salió. Ella seguía acostada, desnuda, envejecida y a oscuras.

No había nada que hacer. Ya era tarde.

jueves, 22 de mayo de 2008

Hay tiempo para uno cortito...

Era raro esto de querer sin esperanzas.

Y quererte sin querer queriendo.

Este nunca lo hice ni lo volveré a hacer.

Todas estas frases de niños para un juego de adultos.

Y te quiero tanto... te quiero, tonto.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Momentos


Balancearme en tu balancear y perderme en tu mirada perdida en la nada. Refugiarme en ese punto límite en el que me gusta permanecer por unos momentos, y mirarte, absorto en tus propias sensaciones, en tu propio cuerpo.

Divisar juntos el cielo que se ofrece ante nuestros ojos, ese que inventamos tú y yo en ese momento. Ese al que queremos alcanzar con las manos, pero en cámara lenta, disfrutando de ese camino.


Tus ojos brillan en la oscuridad hasta que se cierran queriendo atrapar con los párpados ese momento para siempre. El cielo se acerca mientras el mundo se aleja, en un torbellino de sensaciones e imágenes. Y después la calma, la que repasa lo sentido y anticipa lo por sentir.

miércoles, 14 de mayo de 2008

De amores...



Ella lo veía venir y sonreía. La felicidad parecía recorrerle el cuerpo. Era la felicidad de ser lo que era cuando estaba con él. Porque el amor es egoísta, siempre. Porque el amor es personal, es tan de uno que ni siquiera podemos compartirlo. Por eso fracasan los intentos por describirlo; por eso al hacerlo no logramos abarcar más que algunas de sus aristas, dejando de lado tantas cosas que hacen al amor.

Él la veía ahí esperando. Sentada en la vereda de su casa, envuelta en una bufanda hasta la nariz. Y sentía que la amaba. Pero el amor es siempre propio, por más que a veces decimos dirigirlo a terceros. Porque lo que buscamos es siempre nuestra felicidad, aunque hablemos de buscar la del otro. Es que por alguna extraña razón, a veces parecemos ser felices si el otro lo es.

A medida que pasaban los años, ellos iban cambiando, y a su vez cambiaban el amor. Como todos. Porque todos lo vamos depositando sobre distintas personas, sobre distintos objetos. Y el amor adquiere distintas tonalidades, distintas expresiones, distintas dimensiones, distintas intensidades.

Y con el tiempo el amor se hizo tenue, pálido, casi apagado. Y ellos creyeron que era momento de tomar nuevos rumbos. Y como muchos, o como todos, siguieron buscando a esa otra mitad del amor. Pero la búsqueda fracasa pensada así. Porque cada uno es un amor completo, con ganas de encontrar un blanco hacia el cual dirigirlo. Y a veces coincidimos, y entonces el amor parece compartirse, y los amores propios entremezclarse.

jueves, 8 de mayo de 2008

Deseos


Se calza sus botitas viejas y empieza a andar. El futuro tan lejano, el presente tan tan raro, el pasado pisado. Con esas mismas botitas.

Y llega a su puerta, se refleja en los vidrios sucios y trata de arreglarse el pelo. Las botas apretando, el corazón saliéndose del abrigo. Sus dedos temblorosos aprietan el timbre.

Piensa que en esos vidrios se ve sucia y piensa que no le gusta. Piensa. Sus botitas aprietan, el corazón parece querer salirse del abrigo.

Él ya está del otro lado del vidrio; él ya abre la puerta. Un paso. Dos. Ya está adentro.

Se saca las botitas, las deja al lado de la cama. Y se deja llevar. Su risa contagiosa, su mirada sincera, sus manos protectoras. Y ella con su boca ansiosa, con sus manos aún temblorosas, con sus ojos curiosos, lo observa, y lo quiere.

Los deseos se encuentran, se satisfacen y se terminan.

Se calza sus botitas y sale. A caminar la vida.

miércoles, 30 de abril de 2008

Nuestro amor


Amarse. Tocarse, olerse, gustarse. Sentirse, extrañarse, necesitarse. Cada tanto un respiro, la necesidad de volver a mirarte. Las dudas, los planteos, los celos sin y con sentido. Tus espacios, los míos, los nuestros superpuestos.

Necesidad de extrañarte. Ganas de verte. A veces cerca, a veces lejos.

Volver a mirarte. Volver a elegirte. Desearnos, sentirnos, amarnos. Planear la vida juntos o tan solo la próxima hora. Proyectar. Abarcar tu espacio y mi espacio, para compartir y para separarnos, pero juntos.

viernes, 25 de abril de 2008

Ignorante soberbia


La ignorancia lastima. Y da lástima. Pero no tanta como tu estúpida soberbia. A veces es fácil cuando las palabras brotan a borbotones, sin sostenerse de ningún argumento, por más refutable que sea. Esa incapacidad de escuchar a otros, seguida por tu inexplicable sensación de grandeza ante el resto. Me desmorono. Pero no es tu culpa. O si?

No quiero siquiera atribuirte el honor de quebrarme. Ni una lágrima debe rodar por mi mejilla, ni un dolor clavarse en mi pecho.

No es posible que un pensamiento oscuro se instale frente a mis ojos, no es posible que tu nube tape mi sol.

No lo merecés. No lo vas a merecer nunca. No sos nadie, no sos nada. No me llegan, tus palabras no me alcanzan. Tu necedad no me agobia, tu bronca no me despierta.

Y se cierra la vía que nos comunicaba. Porque tus rieles retorcidos no van a traer más municiones a mi estación. Porque tengo muchos que me quieren, que me hacen de barrera. Y vos, seguí revolcándote en tu odio. Lejos.
P.D.: Hoy quería publicar esto. Se que algunos pensarían que el post de hoy iba, por lo menos, a mencionar a Losteau, así que... cumplo! Si quieren hablar sobre el tema, tienen, como siempre el espacio de los comentarios.

Saludos y buen fin de semana!

jueves, 24 de abril de 2008

Frágil


Tengo en frente al pasado que no me animo a pisar. No dejo de mirarte mientras me mirás. Te sostengo la mirada feliz de saber que puedo hacerlo, porque siempre fui sincera. Y no me sorprendo al ver que no te pasa lo mismo. Vos y yo, jamás coincidimos.

Media vuelta y me despido de tus silencios hirientes y de tus palabras mudas, llenas de vacío. No te piso, te cierro la puerta. Para mí basta, al menos por hoy.

El grito que no me animo a soltar queda ahogado en lágrimas. Los recuerdos como un torbellino de imágenes incontrolables. La amarga alegría de saber que se terminó, lo que nunca debió empezar.

Me alejo de la oscuridad para encontrarme con tu luz. Recoges uno por uno los pedazos de mi amor y armas el rompecabezas. Ese en el que solo entramos vos y yo. Ese que más me gusta.

viernes, 18 de abril de 2008

... y recompensa (2º parte)


Caminar a tientas puede llevar a no ver la luz. Es que uno recorre la rutina con los ojos cerrados. Sin embargo, siempre hay señales que nos llevan a mirar, lo que antes no podíamos ver. Y te ví.

Revisé mi reloj; lo comparé con el tuyo. Relojes, al fin, sincronizados. El amor en un mismo tiempo.

Nunca creí en los corazones unidos en un solo latir. Nunca creí en las medias naranjas, ni en la mitad de mi vida. Me gusta pensarte como una persona entera, como un compañero, como un par.

Recordé mirándote a los ojos todo la espera sufrida. Compartí mis miedos; confesaste los tuyos. Te elegí, me elegiste.

Valió la pena la espera. Tuvo su recompensa.

Te amo.

jueves, 17 de abril de 2008

Espera ... (1º parte)


Relojes desincronizados. En el mío, los días pasan rápido producto de mi ansiedad. O es que en realidad van lentos a causa de la espera? Quizás.

Te busco; no te encuentro. Intento adivinar qué estarás haciendo ahora. Por qué no me vienes a buscar. No lo entiendo.

Miro al cielo, al horizonte, al infinito. Pido explicaciones a los rostros de los extraños. Me canso de no tener respuesta.

Es difícil seguir sola, buscándote sin encontrarte, solo con la certeza de que estás en alguna parte. Me enojo, me canso, me irrito. Me resigno, me convenzo, me conformo.

Lloro. Lloro y grito.

Me voy a dormir pensando que quizás mañana nuestros relojes se sincronicen. Que allí estarás, a la vuelta de la esquina, en frente de mis ojos, en el lugar que menos pensé. Mientras tanto, duele.

El amor a destiempo.

martes, 15 de abril de 2008

Separaciones


Se levantó y la ventana le mostró un día gris. Miró a su alrededor y supo que era el momento. Ese que estaba esperando. Tenía las fuerzas necesarias como para hacerlo; ya no podía ni debía esperar más.


Se preparó un café y se sentó en la alfombra. Cortó papeles de distintos tamaños y preparó las cajas que había ido acumulando a lo largo de los días. Les puso etiquetas; eso es lo que más le costó. Nunca había sido su fuerte: etiquetar, poner títulos. Pero era necesario.


No dejó que la angustia la venciera; no quiso dejarlo para más tarde. En cada trozo de papel, de distintos tamaños, escribió sus recuerdos con él, clasificó los besos, las caricias, los momentos. Redactó cada una de las discusiones, cada uno de los proyectos juntos. Paraba cada tanto, cuando las lágrimas le impedían ver lo que escribía, cuando alguna se animaba a tocar la tinta. Se hizo tiempo también para escribir todos los planes que habían quedado inconclusos, esos que más le dolían.


Y guardó cada papel en su respectiva caja. Las apiló en un rincón y las observó por un momento. Ya estaba todo hecho.


Se vistió, y salió. Todo estaba en su lugar. Esos tres años juntos ya estaban guardados y clasificados. Se rió de su loca manía de ordenar todo metódicamente. Se rió mucho.


Caminó escuchando música; caminó sin destino. Ya no importaba. Ya estaba lista para decirle al mundo que lo había superado, que la separación no implicaba el fin del mundo.


Y de repente, lo inesperado. Ahí estaba él, de la mano de otra. Se escondió para que no la vieran. Y sacó su celular. Tomó una foto que más tarde imprimió para guardarla en la única caja que todavía no había cerrado: la de las verdades que más le dolieron.

viernes, 11 de abril de 2008

Guerras perdidas


Pequeña intro:

Mañana el blog cumple dos meses. Era hora de animarme con otras cosas.

Así que a partir de hoy, y en la medida en que vayan surgiendo, voy a ir publicando, además de las tradicionales noticias y demases, algunas de esas aproximaciones a la literatura con las que me animo de vez en cuando. Espero que las disfruten o las eviten sino les interesan.

Espero sus comentarios, como siempre.

Saludos!

Guerras perdidas

Te odio con un sentimiento visceral que surge del mismo lugar en el que mis nervios juegan a entrelazarse cada vez que me hablás.
Y salgo de la agonía a la que me condena la rutina. Y descubro que eso me gusta de vos: que sos imprevisible. Dolorosamente imprevisible. Cruel y cínicamente inexplicable. Afirmación y negación en el mismo gesto. Amor y odio en el mismo cuerpo. La misma fuerza que me empuja a rechazarte me conduce a tu encuentro. Guerra carnal por la posesión del otro, porque vos y yo jamás seremos uno. Mi triunfo, tu derrota, o viceversa. No hay paz tras la batalla.
Tu cuerpo junto al mío dicen que todo valió la pena. Las culpas mal lavadas y mi conciencia hecha jirones marcan lo contrario. Me visto y con un par de besos te impongo una tregua. Fumo mientras te llamo a un taxi y me voy a dormir con tus huellas en el colchón. Como si nada, como lo que somos.

Creative Commons License
Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 2.5 Argentina.